48.000 nuevas viviendas en Madrid
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid aprobó en la jornada de ayer un proyecto que prevé la construcción de, nada menos, que 48.000 viviendas (si, cuarenta y ocho mil), en una operación de crecimiento urbanístico espectacular. Se trata de edificar Valdecarros, un descomunal barrio emplazado entre Mercamadrid y la M-50, con 20 millones de metros cuadrados para urbanizar. Aproximadamente la mitad de estas 48.000 viviendas gozarán de algún tipo de protección pública. Además, los proyectos de edificación de nuevas viviendas del Ayuntamiento de Madrid no quedan ahí, ya que está igualmente previsto promover la construcción de unos 250.000 nuevos pisos en el plazo de 20 años. Hay que recordar que estos números datan del Plan General redactado en 1997.
Es cierto que dos décadas son mucho tiempo, y las administraciones públicas deben planificar e ir siempre muy por delante de las necesidades sociales a medio y largo plazo, pero se antoja un número desmedido de viviendas, considerando la situación actual en la que nos encontramos. Según los representantes del Consistorio de la capital de España, muchas de las nuevas viviendas de Valdecarros no empezarán a edificarse hasta dentro de una década, y otras se entregarán a sus nuevos dueños (si los hay…) a la vuelta de veinte años. En todo caso, tendrán que pasar unos 7 años para que se empiece a mover un solo ladrillo en Valdecarros y, para entonces, esperamos que la crisis solo sea un mal recuerdo y el stock de viviendas nuevas sin vender esté más que liquidado, para bien del sector residencial de la capital y de todo el Estado.
Según datos que nos aporta la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima), el stock de viviendas nuevas sin vender en la capital de España es de unos 50.000 pisos, y esta situación no podrá normalizarse hasta que hayan pasado al menos unos cuatro años. De cualquier forma, no parece que el Ayuntamiento de Madrid mantenga criterios rígidos respecto a la ejecución de los diferentes planes de construcción de viviendas previstos para los próximos años y, por ello, pueda manejar los plazos para ajustarse a la situación del mercado, a las necesidades y a la demanda. No obstante, el paso de los años hará cambiar la situación resulta prioritario mantener una planificación, más allá de los colores políticos, de los alcaldes o de las corporaciones que puedan pasar por el gobierno de la ciudad.






