Siguen creciendo los activos inmobiliarios en poder de bancos y cajas de ahorros
Tal vez a un ritmo más pausado que hace unos meses, pero el protagonismo de los bancos y las cajas de ahorros en el mercado inmobiliario sigue creciendo. A finales del pasado mes de abril los activos inmobiliarios en poder de las entidades financieras alcanzaban los 20.626 millones de euros, con un incremento del 9,7 por ciento respecto del mismo dato registrado un mes antes. A lo largo del mes de abril, los activos inmobiliarios en poder de bancos tuvieron un aumento por valor de 85 millones de euros, siguiendo los datos aportados por el Banco de España. La barrera de los 20.000 millones de euros quedó ya superada el pasado mes de febrero para continuar la escalada en los meses posteriores.
Como ya se conoce, la situación reseñada obedece a la imposibilidad de promotores inmobiliarios y particulares para poder hacer frente a los compromisos relacionados con la financiación hipotecaria. Por una parte, los particulares con hipotecas pendientes han tenido que sufrir las consecuencias de la crisis financiera en forma de desempleo o de drástico recorte de ingresos, mientras los promotores han visto reducirse e incluso desaparecer la demanda de viviendas, con la consiguiente falta de solvencia para afrontar el crédito promotor.
Las cajas de ahorros acumulan el 73 por ciento de esta enorme bolsa inmobiliaria, totalizando una valor de 15.097 millones de euros, con un incremento de 58 millones de euros a lo largo del mes de abril. Por su parte, los bancos poseen e, 16,98 por ciento del total de inmuebles, con una valor de 3.503 millones de euros, con un aumento de 3 millones de euros en el pasado mes de abril. Por último, las cooperativas de crédito cuentan en su patrimonio con 1.817 millones de euros en activos inmobiliarios, el 8,8 por ciento del total, con un aumento de 22 millones durante el mes de abril.
Es obvio que este inmenso volumen de inmuebles que tienen que gestionar las entidades financieras no va a poder venderse de la noche a la mañana, a pesar de las incontables iniciativas comerciales y campañas de marketing que están poniendo en marcha con el propósito de comercializar su patrimonio en ladrillo con la mayor celeridad posible y en las mejores condiciones que el maltrecho mercado pueda permitir. Pero ni los descuentos, ni las subastas de viviendas, ni los portales en Internet parecen tener capacidad suficiente para drenar un stock de viviendas acumulado como resultado de una crisis financiera de tan significativo calado como la actual.






