Invertir en pisos es una tradición
La inversión en activos inmobiliarios constituye un viejo hábito, con fuertes raíces en nuestra cultura. Tradicionalmente, invertir en la adquisición de pisos y casas ha sido percibido por la mayor parte de la población como una acción con escasos riesgos, siempre y cuando se estuviera en disposición de hacer frente a su elevado coste. Ello ha llevado, en casi todas las épocas, a muchas personas a adquirir una segunda vivienda y esperar que el paso del tiempo pudiera aportar rendimientos y revalorización. También han sido casi siempre frecuentes los casos de personas y familias que han elegido la opción de comprar un piso para dedicarlo al alquiler y obtener así significativos ingresos extras, y a la vez beneficiarse de la más que probable revalorización del inmueble.
La creencia tradicional siempre ha hecho ver que la propiedad inmobiliaria nunca pierde valor, y raramente se encuentra sujeta a las fluctuaciones o a los caprichos del mercado. Para muchos es y ha sido una inversión segura, sin los avatares y altibajos que caracterizan a la renta variable y frecuentemente más rentable que la renta fija. Lo cierto es que no siempre ha sido así, ya que se han registrado épocas en las que el precio medio de los pisos y casas ha experimentado retrocesos, aunque puede afirmarse que han sido la excepción y no la regla. No obstante, tales períodos nunca han sido un inconveniente para que aquellas personas que se decantaban por la inversión inmobiliaria a medio y largo plazo, pudieran lograr rentabilidades sustanciosas, a través del alquiler, de la venta o de la conjunción de ambas acciones.
Además, ante la incertidumbre que muchos perciben con respecto a la seguridad o a la cuantía de las pensiones que van a percibir cuando les llegue la edad de jubilación, no resulta raro encontrar personas que apuestan por comprar un piso para intentar garantizarse un ingreso fijo adicional que pueda complementar a aquel que pueda llegarles una vez que su vida laboral ya haya finalizado. Esta idea compite muy ventajosamente con la alternativa de los planes de pensiones que suelen ofrecer las entidades financieras, ya que guarda una mayor relación con nuestros hábitos o nuestras tradiciones inversoras.
Incluso en tiempos de crisis como los actuales, muchos son los que aguardan a que se clarifiquen, en alguna medida, las perspectivas con el propósito de aprovechar el descenso de precios y colocar su dinero en un valor que sienten tan seguro como el ladrillo, para después alquilar, para vender o para ambas cosas. En consecuencia, no debemos olvidar que este será, a la vuelta de una temporada, un factor que ayudará a remontar la crisis del sector inmobiliario.






