Declive de las agencias de la propiedad inmobiliaria
Con la irrupción de la crisis del sector inmobiliario, uno de los sectores que ha sufrido con mayor intensidad sus devastadores efectos ha sido el de la intermediación inmobiliaria. Los agentes y las agencias de la propiedad inmobiliaria han tenido que padecer las consecuencias de la llegada de un período desolador, que ha sucedido a otra época en la que la actividad era incesante y no parecía posible que alguna vez pudieran llegar tiempos de tan escasa actividad y tan notables dificultades.
Hace ahora unos 10 años, el mercado de la intermediación inmobiliaria fue liberalizado para los no profesionales y ello conllevó la aparición de multitud de negocios y oficinas de intermediación por todos los rincones de España. Estos negocios, en muchos casos, no estaban gestionados por profesionales agentes de la propiedad inmobiliaria. Esta eclosión de nuevas “agencias“, fue seguida y acompañada de los años llamados del boom inmobiliario, y ello trajo como consecuencia una larga temporada en la que seguían creándose agencias sin parar, y parecía haber abundante trabajo y prósperos ingresos para todas. Obviamente, el mercado se inundó de oficinas, “agencias y chiringuitos varios dedicados a la intermediación inmobiliaria, ya que parecía entonces para cualquiera más fácil y lucrativo vender pisos que vender tomates, con mis mayores respetos para los fruteros y horticultores. Es obvio, que una buena parte de estas oficinas de intermediación han tenido que pasar considerables dificultades o incluso han llegado a verse en la necesidad imperiosa de cerrar sus puertas por ser, tal vez, uno de los eslabones más débiles dentro del sector residencial e inmobiliario.
Entre un 65 y un 70 por ciento de las agencias de la propiedad inmobiliaria de España han tenido que cesar en su actividad en los últimos tres años, según declaraciones realizadas por el presidente de la Asociación Profesional de Expertos Inmobiliarios (APEI), Óscar Martínez, en el marco de un encuentro de expertos del sector inmobiliario de La Rioja, de Navarra y del País Vasco. En opinión de Martínez, los problemas principales para que pueda producirse una reactivación del sector son los altos niveles de desempleo y la lentitud del proceso de ajuste, ya que los que quieren vender viviendas no están dispuestos a aceptar que sus pisos y casas experimenten una bajada de precio tan intensa en tan poco tiempo. La crisis es para los vendedores, ya que los compradores podrían disfrutar ahora de una buena época para comprar a bajos precios en cuanto el ajuste se produzca, y todo ello podría sacar al sector de la actual atonía y propiciar la llegada de mejores tiempos para el sector de las agencias de la propiedad inmobiliaria.






