1.050.000 pisos nuevos sin vender
Según un estudio elaborado por el Instituto de Práctica Empresarial (IPE), más de la tercera parte del stock de viviendas nuevas sin vender existente en nuestro país están situadas en Andalucía y en la Comunidad Valenciana. Con mayor exactitud, en este informe se revela que un 37,5 por ciento de las 1.050.000 viviendas nuevas no vendidas en España se ubican en las comunidades autónomas de Valencia y Andalucía. En todo caso, estos datos vienen avalados por el Instituto de Práctica Empresarial (IPE), es decir, la escuela de negocios más prestigiosa dentro del ámbito inmobiliario.
Como ya se conoce, el millón largo de pisos y casas que permanecen aún a la espera de comprador son fruto de la desaforada actividad de promoción que se registró en la época del boom; de la espectacular caída de la demanda que ha tenido lugar en los últimos dos años; de las enormes dificultades que ahora se constatan a la hora de conseguir un préstamos hipotecario; y del tremendo y creciente aumento del desempleo que ha dejado a muchas familias en situación incompatible con la adquisición de un piso o casa.
Siguiendo los datos aportados por el estudio del Instituto de Práctica Empresarial (IPE), las viviendas nuevas que permanecían sin vender a la finalización del año 2008 se distribuían de la siguiente forma: Andalucía con 158.776 viviendas, Comunidad Valenciana (con 155.185 viviendas), Cataluña (con 95.863 viviendas), Madrid (con 73.573 viviendas), Extremadura (con 8.082 viviendas), Navarra (con 9.098 viviendas) y La Rioja, (con 9.671 viviendas).
El subdirector general del Instituto de Práctica Empresarial (IPE), José Antonio Pérez, ha querido manifestar a propósito de la publicación de este estudio, que si la velocidad de reducción del stock de viviendas que se está dando en la actualidad se mantiene en los próximos tiempos, el stock de viviendas nuevas sin vender no se conseguirá eliminar hasta dentro de unos cinco años. Obviamente, el ritmo de reducción del stock depende de las viviendas que se vayan vendiendo y de las nuevas promociones que se vayan edificando, aunque en el caso de estas últimas los niveles quedan muy, muy por debajo de los pisos y casas que se edificaban en los años del llamado boom inmobiliario.
De la posibilidad de comercializar nuestro stock de viviendas nuevas a un buen ritmo dependerá directamente la puesta en marcha de nuevas promociones inmobiliarias, la reactivación del sector inmobiliario, y el principio del final de la crisis, con los consiguientes y obvios efectos en la recuperación del empleo destruido en los últimos meses.






