Solo te dan una hipoteca si le compras el piso al banco
Ha dejado de ser noticia que el panorama actual del sector inmobiliario en nuestro país está protagonizado y casi monopolizado por bancos y cajas de ahorros, al menos de forma coyuntural. En efecto, las entidades financieras se han convertido en los primeros vendedores, en función de sus ingentes activos inmobiliarios acumulados como fruto de la crisis y de su consiguiente morosidad, sus impagos, sus embargos, sus desempleados, su bloqueo del crédito, sus ejecuciones hipotecarias y sus acuerdos de liquidación de deuda con promotores que no encuentran la oportunidad de vender ni un humilde cuarto trastero en la periferia.
Si consideramos que los bancos y cajas de ahorros son ahora los que tienen una buena parte de los pisos en stock, y sus oficinas bancarias y portales de Internet sus principales puntos de venta, no resulta difícil comprender e incluso compartir la inquietud de los agentes de la propiedad inmobiliaria y empresas de intermediación, en general, que ven como las limitadas opciones de vender algún piso se escapan de sus manos.
¿Qué ocurre cuando quien te quiere vender un piso es quien tiene el control de la financiación?. La respuesta es obvia, sobre todo si vivimos tiempos en los que el crédito y las hipotecas son un bien escaso para la mayoría. Esta claro que un banco o una caja de ahorros que vende pisos se guarda la financiación para sus posibles clientes y se la deniega sin titubeos a todas aquellas personas y familias que intentan comprarle un piso a algún promotor, a algún agente de la propiedad inmobiliaria o a cualquier otra entidad de la competencia circunstancial. Y es indiferente que quien pida el crédito sea alguien totalmente solvente, con ingresos garantizados, con empleo fijo, con avales consistentes y con patrimonio contrastado. Denegar las hipotecas, en estos casos, se ha convertido en el arma letal para fulminar a la competencia.
Y mientras tanto, los bancos y cajas de ahorros prosiguen en su legítimo trabajo para conseguir comercializar los miles y miles de viviendas que lastran sus balances, casi siempre incorporando la financiación como un elemento más en el mismo paquete integrado por el piso, el descuento e incluso el seguro de desempleo. Cualquier estrategia es buena para ello: subastas presenciales, subastas por Internet, Ferias Low Cost, Outlets inmobiliarios, portales inmobiliarios o supermercados virtuales de pisos baratos.
Como casi todos conocemos, sin crédito no hay negocio inmobiliario posible, y los agentes de la propiedad inmobiliaria y los promotores se han quedado sin opciones para que sus clientes puedan acceder a una hipoteca.






