Gangas, chollos, descuentos y oportunidades en viviendas turísticas
La evolución actual del mercado inmobiliario esta marcando una tendencia creciente a la aparición de oportunidades, gangas, chollos y descuentos en multitud de ofertas inmobiliarias. El sector residencial en nuestro país se encuentra inmerso en un severo proceso de ajuste en el que el descenso de los precios medios de la vivienda constituye un camino obligado de cara a tratar de equilibrar oferta y demanda, a la vez que se intenta liquidar el stock de pisos y casas de nueva construcción que permanecen sin vender como consecuencia de la crisis financiera.
Mucho se viene especulando sobre el alcance y sobre la magnitud del ya reseñado proceso de ajuste, y aún no se han podido establecer los límites del actual descenso paulatino de los precios de los inmuebles, ya que las predicciones son diversas y contradictorias, en función de los interlocutores que las formulen. Lo cierto es que ahora bancos y cajas de ahorros están empeñando su esfuerzo para vender sus amplios activos inmobiliarios con notables descuentos y, por su parte, los particulares se ven también obligados a actuar de una forma parecida en muchos casos. No podemos olvidar que muchas personas y familias se han visto sorprendidas por la pérdida de sus puestos de trabajo y han tenido que enfrentarse a notables dificultades relacionadas con el pago de sus hipotecas. La consecuencia es la existencia de un buen número de titulares de viviendas que necesitan vender con cierta urgencia y que llevan al límite los descuentos sobre el precio original o sobre la tasación actual de sus viviendas. El conjunto de estos factores tiene como consecuencia una rebaja sostenida en los precios medios de las viviendas, aunque el proceso no acabe de definir al cien por cien ni llegar a los niveles reales que el mercado puede pagar, en opinión de muchas de las instancias implicadas.
El proceso de ajuste de precios de la vivienda afecta muy especialmente a las segundas viviendas destinadas a vacaciones, que han visto sus valores más reducidos que los pisos, casas y apartamentos destinados a primeras viviendas o viviendas de uso habitual. De hecho, las zonas turísticas presentan el panorama de un abundante stock de viviendas nuevas sin vender, y también una considerable oferta de viviendas usadas a la venta, como consecuencia de las dificultades económicas que están afectando a muchos de los particulares que las adquirieron en su día, y que ahora no pueden hacer frente a los pagos de sus hipotecas o bien padecen otras urgencias financieras que les impulsan a tratar de vender sus apartamentos o viviendas turísticas con la mayor celeridad. Por ello, vivimos un tiempo en el que se presentan interesantes oportunidades también para los inversores y usuarios que disfruten de solvencia y deseen invertir en segundas viviendas turísticas, para obtener rendimientos a medio plazo o también para gozar de un espacio propio para las vacaciones y el tiempo libre.






