Desahuciar a los inquilinos morosos
Suele decirse que en toda crisis siempre hay alguna oportunidad, más allá de los tópicos, de las hojas parroquiales, de los libros de autoayuda y de las arengas electorales de los partidos políticos. Desde que comenzara la anunciada crisis inmobiliaria y todos pudiéramos percatarnos del enorme volumen de viviendas que se construían y no se vendían, alguna que otra voz empezó a advertirnos que podríamos estar ante una magnífica oportunidad para normalizar el minúsculo mercado de alquiler de viviendas que, de forma secular, tenemos que padecer en nuestro país. En general, en todo el viejo continente y en toda la órbita del primer e incluso del segundo mundo, el alquiler de pisos y casas es una opción aceptada, jurídicamente protegida y con tremenda fortaleza en el mercado. No es, ni mucho menos, nuestro caso.

No obstante, una buena parte de las viviendas nuevas que esperan la oportunidad para ser vendidas bien pudieran tener acomodo como viviendas en alquiler o incluso como viviendas en alquiler con opción a compra. El denominado G14, es decir, el lobby integrado por las compañías inmobiliarias de mayor importancia en España, ha hecho oír recientemente su opinión respecto a alguno de los aspectos más controvertidos del alquiler de viviendas. Más concretamente, han solicitado a las administraciones públicas que se eliminen los obstáculos que dificultan el necesario desarrollo del mercado de arrendamientos, haciendo especial hincapié en que resulta necesario tener la opción de desahuciar con mayor rapidez a los inquilinos morosos, a esos arrendatarios de viviendas que no hacen frente al pago de la renta mensual y tampoco abandonan la vivienda alquilada.
Ante el hecho constatado de que la oferta de viviendas en alquiler es escasa y la demanda creciente, el G14 también ha reclamado que puedan comenzar a operar las Socimi en buenas condiciones para los promotores, y que sea posible incorporar al mercado de arrendamientos una buena proporción del mencionado stock de viviendas. Las Socimi, aún no presentes en nuestro país, son sociedades de inversión inmobiliaria cotizadas en bolsa y que obtienen sus rendimientos como fruto del alquiler de viviendas. Las Socimi todavía esperan la aprobación de una ley que pueda regular su constitución y funcionamiento en nuestro territorio.
En favor del G14 y de los promotores de viviendas, no podemos quedarnos sin destacar que el impulso del mercado de alquiler no es un capricho coyuntural para parchear la crisis, sino más bien una oportunidad histórica de dar cobertura a una necesidad social y de mercado.






